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Inicios del museo en el Hospital San Juan de Dios

Escondido en el Pabellón 8 de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, se halla una inesperada y desconocida joya de la historia de la Medicina en España: el Museo Olavide, llamado así en honor a su fundador el dermatólogo Dr. José Eugenio Olavide.

Se trata de una importante colección de modelados de cera elaborados en el siglo XIX a partir de pacientes con afecciones dermatológicas. Además, la mayor parte de las figuras, cuentan con los historiales médicos originales, colocados en la parte posterior de las piezas, lo que les confiere un increíble valor médico-histórico.

Tras la apertura de toda la colección, en el año 2014, se constató la cantidad de 662 obras de cera, colección  que junto con moldes de yeso, esculturas, dibujos, láminas litográficas y documentación dermatológica hallados constituyen el Museo Olavide.

Éste fue inaugurado en 1882 con el nombre de Museo Anatomo-Patológico del Hospital San Juan de Dios. A partir de ese momento, su historia ha estado llena de vicisitudes que llevaron lentamente a su desaparición en los años 1966-67, al derribarse el dicho hospital, situado en la calle Dr. Esquerdo donde estuvo ubicado en sus últimos años.

El conocimiento internacional del museo se produce en 1889, cuando 90 figuras realizadas todas ellas por Enrique Zofío son trasladadas a París para el I Congreso Internacional de Dermatología. Las figuras, fueron elogiadas por grandes personalidades, destacando el color de las mismas según la profesión o el tipo de enfermedad, que contrastaba con el tinte casi uniforme del entonces gran ceroescultor parisino Jules Baretta.

Las ceroplastiasde San Juan de Dios eran conocidas en Europa y gozaban de alto prestigio, y junto al museo de Saint Louis en Paris, constituían  una referencia mundial.

Como anécdota, cabe señalar, que durante la exposición realizada en el año 1919 en el Palacio de Cristal de Madrid con motivo de la Exposición Internacional de Medicina, la delegación alemana, que contaba con los museos de Dresde y Munich (destruidos posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial), ofreció la cantidad de 30 millones de las antiguas pesetas por los modelados expuestos.

Las figuras estaban ubicadas en una zona de pasillo o galería del Hospital San Juan de Dios, y eran expuestas en grandes vitrinas acristaladas desde el suelo hasta el techo de forma muy parecida al museo de Saint Louis de París.

 

La restauradora Amaya Maruri abriendo una de las cajas encontradas

A la muerte de José Eugenio Olavide en 1901 el museo pasa a denominarse “Museo Olavide” nombre con el que se conoce en la actualidad.

Posteriormente, durante la Guerra Civil y después de ésta, el museo fue visitado por centenares de reclutas para que comprobaran de una forma directa y visual, los horrores de la sífilis y otras enfermedades venéreas y así aleccionar de una forma contundente para mantener la castidad y moralidad. No sólo pasaron milicianos por el museo, también agrupaciones de empresas, alumnos de instituto y estudiantes de Medicina fueron asiduos clientes empavorecidos o sorprendidos, pero siempre interesados.

Poco a poco, su popularidad fue decayendo, abriéndose sólo los domingos y cada vez con menos gente. El pesado ocurantismo del nacionalcatolicismo hizo el resto. El Museo quedó embalado y se cerró una mañana de entre los años 1966-67 sin que Don Rafael López Álvarez su último director, pudiera hacer nada por impedirlo.

Almacenado, fue avanzando hacia el olvido.

Fueron muchos los dermatólogos que durante años intentaron recuperar la totalidad de la colección, especialmente el Profesor García Pérez.  A su muerte el Dr. Conde- Salazar, con la ayuda de los restauradores Amaya Maruri y David Aranda y tras múltiples investigaciones, recuperaron los 120 cajones hallados en unos almacenes del Hospital Niño Jesús. Estos almacenes,  iban a ser demolidos para una reforma hospitalaria. Con este descubrimiento, se completa la aparición de la mayoria de la colección del Museo Olavide y comienza la ardua tarea de restauración, catalogación y puesta en marcha del nuevo museo. Recuperación de un tesoro, abandonado durante décadas, y que aguardaba pacientemente su redescubrimiento.

Un "rescate" de patrimonio histórico-médico puesto en marcha por la Academia Española de Dermatología para reencontrarse con todos los amantes de nuestra  historia, ciencia y arte.

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